Comentario: Esta obra fue realizada al año siguiente de la creación de la revista y el grupo Dau al Set en Barcelona, al que Cuixart perteneció desde su fundación. Maascro está inmerso en el sentido magicista y onírico de derivación surrealista que caracterizó buena parte de la producción del grupo en ese periodo, debida a la influencia ejercida por Klee y Miró. Cuixart emplea signos de carácter enigmático: cruciformes, flechas sostenidas por manos, elementos de posible procedencia cabalística y filiación mironiana (el grupo visitó el taller de Miró en ese año de 1949). Dominan las caligrafías estilizadas, asociadas a un esbozo de paisaje irreal, y a unas figuras esquemáticas cuya hierática apariencia recuerda -como el propio Cuixart señala- los rostros románicos del Museo de Barcelona. El cuadro está emparentado estilísticamente con El pescallunes y Brufungles, realizados en el mismo año, y creados ambos a partir de los títulos sugeridos por Joan Brossa.